Más Ecuador en el mundo por vía de las exportaciones

Más Ecuador en el mundo por vía de las exportaciones

Por Karen Posso (*)

Durante el último año, las exportaciones no petroleras de Ecuador aumentaron, no obstante, esto no fue suficiente para paliar la crisis económica. A pesar de que el COVID-19 afectó notablemente al comercio, el campo siguió trabajando e incluso las exportaciones no petroleras crecieron un 10% en el 2020, según la Federación Ecuatoriana de Exportadores, lo cual lo revisaremos más adelante.  

De esta manera, si bien el sector exportador se mantiene fuerte, se considera que la crisis puede ser una oportunidad para el sector de productos no petroleros. Sin embargo, aún hay esfuerzos por hacer y fundamentalmente se debe fomentar la productividad en el sector agrícola, para lo cual, el Estado debe implementar políticas que coadyuven al desarrollo de nuevos mercados, el acceso a financiamiento y la modernización institucional y legal. Ésto permitirá una mejor atención a los productores, sostenibilidad ambiental y adaptación al cambio climático en protección de ecosistemas de agricultura y ganadería. Estos ejes pueden ser aplicados a cualquier producto agropecuario, el objetivo es tener un agro competitivo, próspero y sostenible que permitan aumentar las exportaciones.

En el 2020 los productos no tradicionales: flores, aguacate, brócoli, pitahaya, quinoa y madera, tuvieron un crecimiento de sus ventas externas, pues han extendido su participación o ampliado la variedad de su oferta, por eso es necesario fomentar nuevas estrategias para llegar ampliar estos mercados. Evidentemente, el crecimiento de estos productos representaría tener más Ecuador en el resto del mundo.

En ese sentido, tampoco resulta imposible tener el anhelo de exportar productos con valor agregado, es decir, productos elaborados con altos niveles de calidad como los chocolates de la marca Pacari, helados Salcedo, los snacks de Tortolines o Kiwa, entre otros.

Además, el Estado debería incentivar la inversión en la educación de agronegocios, infraestructura y promover la tecnología a disposición de nuestros productores.

Previo a agregar un criterio adicional sobre las exportaciones no petroleras en el país, revisemos los números de los últimos años en comparación al 2020. De acuerdo a Expordata, que es el instrumento que funciona como reporte de inteligencia comercial de la Federación de Exportadores del Ecuador, se evidencia como las exportaciones no petroleras, a pesar de la pandemia, han crecido un 10% en el país.

 

Especialistas fundamentan que este crecimiento se debe al haber introducido en canales comerciales no tradicionales como las plataformas online que permiten estrechar lazos comerciales en cualquier parte del mundo y colocar nuestros productos, demostrando que la vanguardia tecnológica juega a nuestro a favor si nos adaptamos a ella.

Por otra parte, la ampliación de las exportaciones ecuatorianas no depende solo de las oportunidades de mercado, sino también de acuerdos comerciales que permiten al país una mayor competitividad a nivel internacional. Gracias a que se logró obtener una alianza comercial con la Unión Europea (UE), ciertos productos industriales han podido acceder al mercado europeo libres de aranceles, lo que representa nuevas oportunidades para el sector agrícola y de pesca.

Por tanto, nos damos cuenta cómo el aumento de las exportaciones no petroleras genera diversos beneficios, tales como el ingreso de divisas, creación de fuentes de empleo, reducción de costos y mayor participación internacional. Para el Ecuador las exportaciones primarias consolidan la base de la economía, mientras que las exportaciones de productos finales de valor agregado harían crecer aún más esa base económica.

Se determina que el agro amerita políticas públicas que fortalezcan su desarrollo, como también tomar el gran desafío de apostar por productos con valor agregado que se repartan en el mundo, la ampliación de un bloque comercial con la vigencia de acuerdos podría beneficiar al sector y recuperar el margen de competitividad en sus productos y finalmente entender que el uso de la tecnología es necesario y sirve como apoyo a la gestión comercial.

La bonanza petrolera ya pasó, hay que poner la mirada en otro lado: la oportunidad del desarrollo económico del país, sin duda, se encuentra en las exportaciones no petroleras en base al fortalecimiento del agro y su promoción internacional.

(*) Estudiante de Gestión en Desarrollo Portuario- Universidad del Pacífico