Manifiesto

Oscar Terá Terán (*)

En esta fecha cívica, en ejercicio del derecho a la opinión por ser ciudadano ecuatoriano, manifiesto:

Desde que tengo uso de razón el Ecuador está en crisis. Pero nunca ha estado peor que ahora: solamente la burocracia recibe sueldo (trabaje o no trabaje); desempleados se triplican y llegan a 1’009.583; inversión por los suelos; PIB disminuirá un 10%; niños y jóvenes sin educarse; jubilaciones en riesgo; maltrato infantil y violencia doméstica aumentan; aparecen consecuencias sicológicas del encierro; impuestos aumentan mientras otros países los bajan. La corrupción desatada no respeta a enfermos y fallecidos. No se recupera un centavo del producto de la corrupción. Hay hambre y es mala consejera, vendrá la violencia.

La ciudadanía aterrorizada con el Covid 19: fallecimientos, enfermos graves, familias divididas, padre y madre desesperados porque no pueden llevar el sustento diario a sus hogares; abuelos y nietos con “distanciamiento social”; sistema sanitario que no ofrece garantías; órdenes contradictorias, ilógicas y sin fundamento, que vienen desde las alturas del gobierno y hasta de burócratas de última categoría. El tonto, cuando tiene Poder, para sobresalir da órdenes.

La Asamblea con las peores notas; la Justicia, cuando funciona es lenta y cuando no funciona rapidísima; en el Consejo Electoral nadie confía; en el CPCCS, la opacidad se exhibe con desvergüenza.

Las élites, en silencio. Procurando que nadie se acuerde de ellas.

Estamos cerca de cumplir 14 años del S. XXI y parece que no han sido suficientes: la prepotencia, el abuso, la persecución y el despilfarro. La clase política nunca supo lo que le pasó al Ecuador con Correa y no entiende lo que le pasa con Moreno. Se apresta, como que nada hubiera pasado, a un nuevo proceso electoral desconociendo amenazas atroces. Se anuncian 24 precandidatos presidenciales. Cada uno aspirando a un guachito como que el Ecuador fuese lotería electoral. El fraccionamiento siempre es malo, pero en un momento como el actual es criminal.

Por eso, desde mi soledad, pero sabiendo que hay muchas, muchísimas, voces coincidentes, me dirijo solamente a precandidatos patriotas para decirles:

1.- Que mediten seriamente la suerte del Ecuador.

2.- Que su aspiración es la máxima distinción que un país puede ofrecer: Presidencia de la República.

3.- Que tan alto honor merece sacrificios y exige grandeza, generosidad, desprendimiento.

4.- Que los líderes deben dar ejemplo, señalar objetivos, indicar caminos para que la esperanza renazca.

Reúnanse dejando a un lado la vanidad; conversen y procuren agruparse en lugar de dividirse; piensen en atacar las causas de la corrupción; pónganse de acuerdo para contar con un marco constitucional en el que: desaparezcan el CPCCS y otras burocracias inservibles; reduzcan sustancialmente el número de legisladores, eliminen asesores y ayudantes (diezmos); supriman el subsidio a partidos políticos; devuelvan a los ciudadanos el derecho elemental a elegir y ser elegidos. Deuda, contratación pública y presupuesto, que estén bajo la ley para desterrar la discrecionalidad. Devuelvan el respeto por lo público y respeten a lo privado.

Aunque sea por un momento, los candidatos deben ponerse en los zapatos de los electores. Esto es lo mínimo que la ciudadanía espera de quienes aspiran a ser sus mandatarios. Ojalá estén a la altura de estas difíciles circunstancias. (o)

(*) Doctor en Derecho, miembro del Foro Libertad y Prosperidad. Públicado el 10 de agosto de 2020