La economía compartida calibra a las urbes latinoamericanas

La economía compartida calibra a las urbes latinoamericanas

Se trata del Nuevo Índice LATAM de Economía Colaborativa 2021 realizado por  el Consumer Choice Center, en colaboración con las redes regionales RELIAL y Somos Innovación. Las ciudades Quito y Guayaquil obtuvieron el puesto séptimo en la medición

Por Danilo Vélez, Investigador Económico IEEP

Río de Janeiro y Bogotá son las ciudades de América Latina con mejor potencial para la práctica de una economía colaborativa efectiva en 2021, según medición que promueve el Consumer Choice Center, en colaboración con las redes RELIAL y Somos Innovación. En caso de Quito y Guayaquil, se ubicaron en la posición séptima.

El Índice LATAM de Economía Compartida 2021, dado a conocer recientemente, “busca clasificar las 44 ciudades más grandes y dinámicas de América Latina para proporcionar una valiosa guía a los consumidores, sobre los servicios de economía compartida disponible para ellos”. Ello implica la prestación de ofertas de traslado urbano o alojamiento como las plataformas Uber o Airbnb

El instrumento de medición viene a ser de gran utilidad y beneficio para los consumidores y usuarios de estas plataformas que agregan innovación a su cadena de valor, dentro de la infraestructura de servicios de cada ciudad evaluada. La metodología se construye a partir de los siguientes pilares a ponderar, para alcanzar un máximo de 105 puntos: Servicios de transporte colectivo (25 puntos), Servicios para compartir piso (25 puntos), E-Scooters (15 puntos), Carsharing Apps (30 puntos) y GymSharing (10 puntos).

Las mencionadas Rio de Janeiro y Bogotá ocuparon los primeros puestos del ranking al obtener 100 de puntuación cada una. El reporte en particular destaca a la ciudad brasileña ya que “ha demostrado una extraordinaria apertura a todos los servicios de economía entre iguales examinados”. En lo más alto de la tabla se encuentra también la presencia de varias ciudades mexicanas y costarricenses, siendo éstas sede de algunas iniciativas impulsadas por UBER. Completan los primeros puestos Santiago (Chile), Lima (Perú) y Buenos Aires (Argentina).

Las ciudades ecuatorianas incluidas en el ranking, Guayaquil y Quito, se ubican en la posición #7, plaza que comparten además con Ciudad de Guatemala, todas con una puntuación de 75 sobre 105.

En general, las ciudades evaluadas obtuvieron una alta puntuación en cuanto a servicios de transporte colectivo (como UBER, Cabify o InDriver) y servicios para compartir piso (Arbinb, por ejemplo). Con respecto a los otros pilares, los resultados son heterogéneos, ya que son varias las urbes que no cuentan con servicios de e-scooters disponibles, ni disponen de aplicaciones profesionales para compartir el coche o el gimnasio. Hay que destacar, sin embargo, que todas las metrópolis estudiadas cuentan con disponibilidad de servicios de entrega (delivery).

Ciudades ecuatorianas

En caso de Quito y Guayaquil, ambas ciudades obtienen la calificación máxima en el pilar de servicios de transporte colectivo y en el referente a E-Scooter. Por su parte, tanto Quito y Guayaquil ven sus puntuaciones penalizadas en el pilar de servicios compartidos ya que en éstas se requieren permisos para ofrecer piso/vivienda a través de una aplicación. De igual forma, el hecho de no contar con aplicaciones profesionales para compartir carro ni aplicaciones para compartir gimnasio no les permite sumar más puntos.

En los últimos años hemos visto en el país cómo iniciativas legales cuyo objeto ha sido regular la economía colaborativa –como el Reglamento de Alojamiento en Inmuebles para Uso Turístico orientado a condicionar a quienes ofrecieran sus inmuebles para recibir huéspedes, o la nueva Ley de Tránsito que incluía un artículo normativo para plataformas digitales– han sido denunciadas por su potencial para afectar la provisión de estos servicios y, en definitiva, a todos los consumidores.

El Índice LATAM de Economía Compartida 2021 debería ofrecerles valiosas lecciones a los hacedores de política del país: las innovaciones tecnológicas, en general, y la economía colaborativa, en particular, les facilitan la vida a los consumidores; por ende, es preferible que los propios consumidores sean quienes las regulen mediante su uso o abstenciones de uso en el mercado.

En estudio completo está disponible a través del sitio oficial dela alianza latinoamericana para defender la innovación y creatividad Somos Innovación, así comola Red Liberal de América Latina, RELIAL, bajo crédito del Consumer Choice Center.

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