Tasas de interés: ¿crédito caro en Ecuador?

Tasas de interés: ¿crédito caro en Ecuador?

Por Adriana Yépez Kuri (*)

En enero de este año la dolarización cumplió 21 años de instaurada en Ecuador. El 9 de enero del 2000, el entonces presidente Jamil Mahuad anunció la adopción oficial del sistema monetario de la dolarización, habiéndose desatado mucho antes de aquella fecha importante un proceso de dolarización espontánea que provino desde la sociedad civil, luego de una severa crisis producto de un modelo económico de corte estatista que fue implementado desde el año 1972, e inclusive algunas políticas económicas rigen hasta hoy, tiempo en el cual la dictadura militar controlaba todas las funciones del Estado.

Posteriormente, durante la década de los noventa, los gobiernos de turno realizaron emisiones monetarias descontroladas que causaron altos niveles de inflación. Recordemos que en el país, antes del año 2000, cuando regían el Sucre como moneda oficial, se llevaron a cabo repetidas devaluaciones que le restaban el poder adquisitivo a las personas. Ello sumado a otras políticas económicas nocivas produjo un alto nivel de pobreza (22.9% de los ecuatorianos vivían con menos de $3.20 diarios). Al asumir un sistema monetario apalancado en la moneda estadounidense, se quitó la potestad a los gobiernos de turno del manejo discrecional de la política monetaria, permitiendo detener altos niveles inflacionarios, mejorando la disciplina fiscal, restituyendo la credibilidad. Entonces las tasas de interés cayeron drásticamente, así como los índices de pobreza (10.2% en 2003 y 3.2% en 2019) y haciendo posible la planificación de los negocios a largo plazo, enfocándose en aumentar su productividad.

Sin embargo, en Ecuador se mantienen ciertos problemas estructurales, a pesar de contar con su economía dolarizada, a partir de las acciones intervencionistas y regulatorias del Banco Central del Ecuador (BCE), de la emisión de deuda interna del gobierno central, de las barreras a la entrada a inversores bursátiles en el mercado financiero, a la ineficiencia operacional y administrativa, la inestabilidad jurídica, entre otras regulaciones e impuestos. Todos estos elementos ejercen presión de manera directa o indirecta en las tasas de interés en el mercado ecuatoriano (Romero, 2004).

El objetivo de este escrito es analizar lo que se debe realizar para corregir esos problemas estructurales que ayudarán a la reactivación, recuperación, crecimiento y desarrollo económico-social del país. El problema económico principal en Ecuador es la falta en la generación del ahorro y falta de capital que se debe a la riqueza productiva. En nuestro país ocurre algo particular, y es que el ahorro interno es escaso. Esto se debe a la baja productividad que no permite altos salarios y a su vez, los elevados impuestos causan encarecen el costo de vida, limitando así al ahorro. Al tener una mayor productividad, con niveles de ingresos altos, y por ende, mayor capacidad de ahorro, en consecuencia las tasas de interés se mantendrían bajas. Adicionalmente, los pocos ahorristas existentes en el sistema financiero son los que de una u otra manera subsidian los créditos otorgados a las personas y empresas que son sujetos a préstamos.

Algunas de las reformas estructurales que contribuirán para la reducción de las tasas de interés y con ello de impacto positivo en una reactivación serían: reducción del impuesto a la renta, eliminación definitiva del Impuesto a la salida de divisas (ISD), reducción de los aranceles de importación, cambio en el Código del Trabajo, eliminación del reparto de las obligaciones del 15% de utilidades, abolir los controles de precios, abrirse a la competencia en todos los sectores, establecer las funciones del BCE, reformar al sistema previsional (ahorro invertido hoy, multiplicado para mañana) (Hidrobo, 2020) y simplificación tributaria.

Ahora bien, analizando lo que ocurre con las tasas de interés vemos con más fuerza ese clamor constante en los ciudadanos ecuatorianos que exigen tasas de interés más bajas, no obstante, muchas personas desconocen que las mismas son controladas por el BCE, es decir, por el gobierno de turno. Mientras los bancos rigen sus tasas de interés activas que se cobran entre los distintos segmentos y subsegmentos en el sistema financiero nacional, a partir de esa fijación de topes sobre las tasas de interés para cobrar a los prestamistas.

Durante la campaña electoral del 2021 algunos actores políticos coincidieron en la necesidad de bajar las tasas de interés; sin embargo, algunos analistas han insistido que esto no se puede lograr mediante decreto presidencial y menos aún por alguna ley introducida al Legislativo. En consecuencia, en el caso hipotético que se bajasen artificialmente las tasas de interés, sería nocivo para que un número más reducido de agentes económicos puedan obtener financiamiento, provocando a su vez la merma de la oferta de crédito porque existirán bancos a quienes nos les resulta rentable esa actividad. Además, al ocurrir una reducción artificial de las tasas de interés se podría generar una escasez de crédito, sobre todo en los segmentos micro, debido a la menor oferta y alta demanda de fondos en el país. A su vez, esta medida causaría un menor acceso a los créditos debido a que los bancos prestarían a las empresas y personas con mayor solvencia económica, por lo que, las empresas pequeñas y medianas o personas en general serán las más afectadas.

Es preciso indicar que las tasas de interés se deben de regir por el mercado (oferta y demanda), funcionando como previsiones ante eventuales crisis que ocurren por los ciclos económicos, y motivo por el cual también son altas, ya que ante una crisis los bancos tienen que estar preparados, contar con solvencia económica para ser los agentes que eviten colapsar al sistema financiero en el país. Incluso, ante la inseguridad jurídica, falta de estabilidad en la macroeconomía en el país y el riesgo de pago de los créditos por parte de los prestatarios también alimenta la incertidumbre y por tanto dispara las tasas de interés . Se puede anticipar que el gobierno actual no incurrirá en bajar las tasas de interés de manera artificial, pero si impredecible avisorar lo que sucerderá en el Congreso. Por tal motivo, es indispensable que éstas dejen de ser controladas por el gobierno y se las liberen mediante la dinámica del libre mercado, como ocurre en la mayoría de los países occidentales de primer del mundo.

La pandemia del SARS-CoV2 conocida como Covid-19 desatada desde el año anterior, generó una crisis sanitaria global que repercutió en una contracción de 3.5% en la economía global, de acuerdo a la información del Banco Mundial (BM), en su informe Perspectivas Económicas Mundiales 2021. Para este año en curso, la fuente predice una recuperación de 5.6% en la economía mundial. El BM también indica que Ecuador el año anterior obtuvo una contracción de -7.4% frente al promedio regional de -6.5%, mientras que para este año este país tendrá una recuperación de 3.4% frente al promedio regional de 5.2%, es decir, se prevé una recuperación para la región latinoamericana. Por su parte, el BCE estima que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá en 2.8% para este año.

Antes de la pandemia, Ecuador ya sufría una crisis económica que se ha agravado. Por tal motivo, así como en su momento el país logró dolarizarse oficialmente, es necesario que se logre una integración financiera internacional. Este mecanismo permitiría captar liquidez circulante en el exterior, aprovechando la ventaja de tener una moneda fuerte, y esto se puede conseguir con el ingreso de bancos internacionales. Actualmente, en el país operan 24 bancos privados[1], de los cuales sólo 1 es internacional (Catastro Público de la Superintendencia de Bancos, 2020). Vale destacar que Ecuador mantiene una banca sólida con buenos indicadores de liquidez y solvencia, contrario a lo que ocurrió con algunos bancos que quebraron en los años noventa. Sin embargo, Ecuador es uno de los países latinoamericanos con menor participación de banca extranjera (Asobanca; y, Romero y Sandoval, 2019), mientras que Panamá, Perú (Nuevo Sol) y El Salvador (el cual también tiene su economía dolarizada) tienen una alta presencia de banca extranjera en sus economías.

Panamá es un país de referencia que al igual que el Ecuador, está dolarizado. El país caribeño ha sacado ventaja de ese sistema monetario ya que se ha convertido en un centro financiero internacional. A partir de la promulgación de una ley bancaria flexible y orientada al mercado en 1970, Panamá pudo conectarse a los mercados internacionales globales. Hoy en día, su economía goza de una extensa oferta de recursos con lo cual sus ciudadanos se han beneficiado, y estos recursos no dependen de los ahorros internos. Esto le ha permitido obtener una gran oferta de crédito como consecuencia de una presencia de alrededor de 70 bancos entre nacionales y extranjeros. Una amplia oferta de servicios financieros que ha posibilitado que  las tasas activas  en suelo panameño sean similares a las tasas internacionales, dado a que en este país no existe riesgo cambiario y la tasa de inflación es mínima. Afortunadamente, en Ecuador tampoco tienen lugar estos dos últimos factores.

De acuerdo a lo expuesto en el Boletín de Estadísticas de Inclusión Financiera del BCE (2018), sólo un 11.8% de la población mayor a 15 años recibió en 2017 crédito de alguna institución financiera. A nivel de empresas, las cifras del Enterprise Surveys del Banco Mundial (2017) muestran que las firmas de menor tamaño son las que encuentran mayores dificultades para acceder a financiamiento en el país. Según el estudio mencionado, el 15% de las empresas pequeñas encuestadas en Ecuador identifican el acceso a financiamiento como una restricción seria, frente a un 11% de empresas medianas y un 8% de empresas grandes (IEEP, 2020). En efecto, si Ecuador se integra al mercado global las condiciones de crédito serían más favorables, beneficiando a las empresas y todo negocio que quisiera seguir operando en el mercado u otros nuevos con potencial de surgir en el corto plazo, y son excluidos del financiamiento formal.

En el Gráfico 1, se analiza un comparativo entre las tasas de interés activas referenciales que se han cobrado en los últimos años en Ecuador y Panamá para crédito comercial, crédito al consumo y crédito a la construcción. Como se aprecia, para cada uno de los tipos de crédito analizados, las tasas de interés en Panamá han sido significativamente menores a las de Ecuador.

Lo mismo ocurre si se analizan para el crédito comercial han sido cercanas al 6% en Panamá, mientras que en Ecuador esta tasación ha estado por encima del 9%. Otro ejemplo es el crédito para consumo, en Panamá  se ubicó en torno al 8% entre 2015 al 2019; mientras en Ecuador, mismo período pudo superar el 16%. En tanto que las crediticias para la construcción en Panamá fueron en esos mismos cuatro años de un 6%, en Ecuador superaron el 10%. 

Si bien estas tasas de interés referenciales no son estrictamente equivalentes, debido a que existen diferencias entre la segmentación y sectorización de ambos países, aportan una noción en cuanto a la realidad de los costos de financiamiento; conclyendo con ello que las tasas de interés en Panamá han sido menores a las de Ecuador.

En el gráfico anterior se muestra que las tasas de interés para el sector de la construcción en Panamá han estado entre el 6% y el 7% en los últimos años, lo que ha permitido que los panameños de estrato sociales bajos y medios puedan acceder a tasas de interés bajas y a plazos largos. En contraste, el sector de la construcción en Ecuador tiene relevancia para la inversión y el empleo, motivo por el cual si las condiciones en el crédito inmobiliario mejoraran se podría impulsar este sector para que contribuya a la recuperación económica del país (IEEP, 2020).

En efecto, este es un grandioso aprendizaje para Ecuador ya que, si se llega a esta integración financiera, tal y como lo plantea en un Proyecto de Ley el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), la sociedad en general se beneficiaría pudiendo acceder a créditos que les permitan expandir sus negocios, crear empresas y nuevas plazas de trabajo que se requieren con urgencia.

Fue el Centro de Estudios IEEP el que hace más de dos décadas, y con la Econ. Dora de Ampuero a la cabeza, invitó a miembros de la sociedad civil para emprender la cruzada de la Dolarización ante el gobierno y opinión pública. Ahora bien, esta institución presentó el pasado año una nueva iniciativa llamada “Foro Libertad y Prosperidad: 5 reformas para potenciar al Ecuador”, siendo una de ellas la integración del sistema financiero del país a los mercados globales. Una acción que de materializarse permitiría en el corto plazo sostener la recuperación y el crecimiento económico , pudiendo ser valorado como caso de éxito al igual que el panameño.

En definitiva, el proyecto elaborado por un grupo de expertos en materia monetaria y legislativa, bajo la tutela del IEEP, elevó el «Proyecto de Ley de Modernización del Sistema Financiero Ecuatoriano» a las instancias del Ejecutivo y del Congreso, con miras a reformar positivamente los ámbitos financiero y tributario. Ello potenciría a Ecuador como un hub financiero del pacífico, siendo sus atributos apetecibles para la captación de capitales globales, con una legislación bancaria flexible, con visión de mercado y en armonía con estándares internacionales, Con ello se rediciría al mínimo la potestad de las autoridades de dictar política monetaria y cualquier práctica equivalente a control financiero, ofreciendo un régimen tributario competitivo, basado en un principio de territorialidad y con una carga fiscal menor. En suma sería un paso importante para que Ecuador comience a experimentar algunos de los beneficios que la integración financiera le ha conferido a Panamá.

En días recientes, el nuevo Gerente del BCE, Guillermo Avellán, indicó que las tasas de interés podrían bajar en octubre del presente año con una nueva metodología para emprendedores y negocios. Además, el presidente de la República de Ecuador, Guillermo Lasso, ha solicitado a los bancos y cooperativas para que mejoren las condiciones de los créditos de consumo y para emprendedores. Por lo que, en las semanas próximas los ecuatorianos podremos obtener mayor información al respecto. Se le sugiere al presidente Lasso que no elimine gradualmente el 5% del impuesto de salidas de divisas (ISD), sino que por el bien del país lo haga inmediatamente, debido a que es uno de los principales obstáculos para la llegada de inversión extranjera, especialmente si se quiere atraer inversiones de bancos extranjeros.

Con todo lo anterior expuesto, si en Ecuador no se liberalizan las tasas de interés activas, ningún banco extranjero querrá realizar sus inversiones en la economía ecuatoriana, por lo tanto, se tienen que eliminar dichos topes regulatorios que no incentivarán ni siquiera a que el gobierno actual venda el Banco del Pacífico (banco público) a inversionistas extranjeros como ya lo ha anunciado.

Finalmente, son muchos los cambios que se requieren llevar adelante para reactivar a la economía nacional, y se espera que el Congreso facilite el consenso necesario para lograrlo. Los congresistas deben entender que, así como los precios son fuente de información, las tasas de interés son otro marcador dentro del mercado, y que cuando el Estado interviene en su fijación causa más problemas de los que pretende resolver.

LEER VERSION EN INGLÉS

[1] El sistema financiero ecuatoriano comprende de bancos privados, cooperativas, mutualistas y banca pública.

(*) Ingeniero en Administración, investigadora colaboradora del IEEP

Bibliografía:

Asobanca (2019). Informe Técnico: La Banca Extranjera.

https://www.asobanca.org.ec/publicaciones/estudios-especiales/informe-t%C3%A9cnico-banca-extranjera

Banco Central del Ecuador (2021). La economía ecuatoriana inicia la recuperación económica con una expansión del 2.8%.

https://www.bce.fin.ec/index.php/boletines-de-prensa-archivo/item/1431-la-economia-ecuatoriana-inicia-la-recuperacion-economica-con-una-expansion-del-2-8-en-2021

Instituto Ecuatoriano de Economía Política, IEEP (2020). Proyecto Integración Financiera en Ecuador.

Hidrobo A. (2020). Medidas para enfrentar la crisis y construir un futuro próspero.

Romero P. (2004). Análisis de políticas públicas: Conjeturas sobre las tasas de interés.

Romero, P., & Sandoval, S (2019). La dolarización no requiere de un banco central activo. Koyuntura, 11.

Superintendencia de Bancos (2020). Catastro Público de la Superintendencia de Bancos.

World Bank (Banco Mundial) (2021). Global Economic Prospects.

https://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects

World Bank (Banco Mundial) (2021). Poverty headcount ratio at $3.20 a day (2011 PPP) (% of population).

https://datos.bancomundial.org/indicador/SI.POV.LMIC.GP?locations=EC