Si quieres Derechos Humanos, empieza con Derechos Económicos

14/12/2017

El 10 de diciembre se cumplieron 69 años desde que se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH). Después de la II Guerra Mundial, Eleanor Roosevelt, pretendió que esta Declaración fuera una “Carta Magna para toda la humanidad”, a fin de evitar la repetición de atroces violaciones de derechos humanos, como el Holocausto que se había producido recientemente en el continente europeo.

Es así, la Declaración, ha sido inspiración de más de 80 acuerdos internacionales; pero a pesar de eso, actualmente no vivimos en el mundo pacífico y próspero que Roosevelt pensó que seriamos después de firmar la DUDH. Principalmente, este fracaso se relaciona a las soluciones políticas que los gobiernos y grupos internacionales han tenido frente a los problemas sociales.

La DUDH figura como documento clave para la ONU junto con la Carta de las Naciones Unidas, la Convención de los Derechos del Niño y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Dada esta ubicación, el documento a menudo se traduce en acuerdos que se componen de ayuda externa y programas de desarrollo que hacen poco para lograr su elevado objetivo.

Con aspiraciones diversas, como la educación gratuita, el tiempo de ocio y el nivel de vida adecuado. Parecería natural que un poder de gran alcance, como un gobierno, tenga que cumplir estos objetivos, sin embargo, éste no es el caso. La libertad económica, tal como se define por los derechos de propiedad: la capacidad de comerciar y las regulaciones ligeras; hace un trabajo significativamente mejor para garantizar el bienestar material que los programas gubernamentales.

Pobreza

La DUDH incluso reconoce este hecho, aunque probablemente sea accidental. El artículo 17 enfatiza la importancia de los derechos de propiedad, en donde ratifica que las libertades económicas son un aspecto clave. Garantiza los derechos de propiedad con una gran cantidad de literatura en donde determina que la libertad económica maximiza el desarrollo económico y social. Por otra parte, según el Ranking de The Human Freedom Index y datos del Banco Mundial, los países que se ubican dentro del 10% superiores en libertad económica obtuvieron mejores resultados en los indicadores que miden los objetivos de la Declaración Universal frente aquellos que se ubican al por debajo de este 10%.

Dos de los principales enfoques de la Declaración Universal de Derechos Humanos son: mejores estándares de vida y acceso a la educación. Los niveles de vida -medidos por el PIB per cápita y las tasas de pobreza- son dramáticamente más altos en países que tienen rankings superiores al 10% de libertad económica, el PIB promedio per cápita es de más de $39,000 por año para estos países. Sin embargo, el PIB per cápita promedio cayó a menos de $4,000 para los países que se ubican por debajo del 10%.

Estos ingresos más altos benefician a todas las personas en estos países, incluidos los pobres. Esto se muestra porque estos países tienen menor riesgo de caer en la pobreza. Más del 6% de las personas en los países que se ubicaron en el 10% inferior de libertad económica sobreviven con menos de $5.50 por día, comparativamente, solo el 11% de las personas en los países con más de 10% de libertad económica viven con esa cantidad.

Educación

El segundo énfasis de la DUDH es la educación. Una vez más, los países que se ubican dentro del 10% superiores en libertad económica mejoraron dramáticamente. Aunque aproximadamente el 64% de la población de más de 25 años ha completado su educación primaria en los países que se encuentran por debajo de ese porcentaje, un promedio del 90% de las personas ha completado la educación primaria en los países de mayor rango. Las tasas de alfabetización y empleo también son más altas en los países mejor clasificados, lo que demuestra que la educación tiene resultados mensurables, como las oportunidades de empleo.

Una crítica común sería decir que estos resultados se deben principalmente a la riqueza de un país y no a su libertad económica. Por lo tanto, una alternativa sería involucrar al gobierno en los negocios para aumentar el PIB. Sin embargo, no se puede tener altos niveles de riqueza sin libertad económica. Esto se demuestra cuando vemos que en los países donde hay mayor libertad económica el PIB per cápita promedio es más de cuatro veces superior a diferencia de los países que no son económicamente libres.

La DUDH tiene otro año, y es importante discutir qué políticas pueden hacer realidad estos sueños perseguidos en la Declaración. Los países con altos niveles de libertad económica tienden a tener altos niveles de acceso a recursos, oportunidades e ingresos, por lo tanto, los defensores de la DUDH deberían aceptar el potencial de la libertad económica y promoverla como la clave para garantizar el florecimiento humano para todos.

*Este artículo fue publicado originalmente en FEE y traducido por Kelly Guevara de Estudiantes Por la Libertad

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