Los retos que enfrenta el liberalismo en el Siglo XXI

27/11/2017
Peter J. Boettke

Esta serie en verdad tiene un propósito particular. El liberalismo es liberal. Pero para que se logre el liberalismo, éste tiene que estar institucionalizado.

Eso significa que lo primero que debe discutirse es una estructura general de gobierno. Y, esa discusión debe estar apoyada por el razonamiento consecuencialista de la disciplina de política económica.

¿Qué hemos aprendido?

Lo que hemos aprendido de esta disciplina es que se logran grandes ganancias con la división del trabajo productivo y la cooperación pacífica entre individuos dispersos y diversos.

Mientras mayor sea la distancia social, más beneficios podemos conseguir a través del intercambio, aunque también es más difícil llevarlo a cabo, tomando en cuenta costos de transporte, comunicación, e interculturales.

En resumen, los costos de transacción eran altos, así que la gran expansión de la riqueza en el mundo moderno se debió a los cambios institucionales que disminuyeron los costos de transacción y permitieron el desarrollo de relaciones de intercambio distantes con otros (distantes debido a factores sociales o geográficos).

El liberalismo fue uno de los principales vehículos que volvió realidad la reducción de costos de intercambio. Sus doctrinas celebraron el comercio, dieron a los individuos derechos de decisión sobre recursos, liberaron los individuos de los lazos de la servidumbre, y separaron la ciencia de los dogmas religiosos.

El impacto del liberalismo en el mundo

Fue un proceso lento y oneroso, y el liberalismo indudablemente no fue aplicado consistentemente. Pero la victoria de estas ideas, el esparcimiento de estas ideas, desató las capacidades creativas de la gente alrededor del mundo.

A pesar de la clara frustración con las élites del establecimiento, es un hecho indiscutible que el 2016 fue el primer año en toda la historia de la humanidad en que menos del 10% de la población mundial estaba viviendo en pobreza extrema.

Qué milagro que es el mundo moderno. Pero esto fue logrado a pesar de las políticas de las élites del establecimiento, y en cambio, a causa del poder económico del liberalismo aun cuando esté restringido y contenido.

El poder del comercio Smithsiano y la innovación Schumpeteriana simplemente eclipsan y empujan hacia adelante las obstrucciones de la estupidez gubernamental. Como Joel Mokyr (2016) suele señalar, hay vientos de cola y vientos de proa, y mientras los de cola sean más fuertes que los de proa, el progreso es inevitable. El liberalismo provee esos vientos de cola.

El reto para el liberalismo en el Siglo XXI es el mismo que en el pasado. Va a haber fuerzas conservadoras que generen los vientos de proa. Estas fuerzas conservadoras vendrán en la forma de intereses arraigados del status quo de las élites del establecimiento, y los movimientos populistas de la izquierda y la derecha, quienes mientras critican el establecimiento irónicamente demandan más de las mismas políticas pero en mayor proporción – más intervención estatal, más regulación de las industrias, más restricciones en el movimiento de personas, más restricciones a los flujos de capitales, etc.

No puede haber alianza entre el liberal y el populista precisamente porque el populismo es antiliberal. Es discriminatorio, y busca no limitar el poder sino poner personas diferentes en el poder. Los aliados naturales del populismo son la planificación y el militarismo.

En esta generación de verdaderos liberales radicales ha recaído la responsabilidad de levantarse en contra de las amenazas a la igualdad humana básica, en contra de la intolerancia, del miedo, del entrometimiento. Debemos hacer propio el desafío de Hayek y explorar los fundamentos filosóficos de una sociedad libre con una renovada emoción e invitación a la investigación. Y, sobre todo lo demás, debemos insistir en que el liberalismo es liberal en pensamiento, en palabra, y en obra.

*Este artículo fue originalmente publicado en inglés en fee.org y traducido al español por José Francisco Ponce de Estudiantes por la Libertad

Últimas Opinones
Religión con infiernos terrenales

5/04/2018
Franklin Lopez Buenaño 
hace un repaso del legao del Socialismo en el mundo, de sus líderes y de las consecuencias de sus intenciones -aparentemente- nobles, que resultan lo opuesto de lo prosperidad.

Una deflación conveniente

Muchos analistas consideran que la deflación es perjudicial.

Consecuencias del salario mínimo

Carlos Cobo Marengo comenta que una de las falacias más grandes de la economía es el mito mal contado de que las leyes del salari mínimo se crean para proteger y ayudar a los trabajadores del da{o que pueden causar los bajos salarios del mercado, vendiendo la necesidad.

¿Qué futuro nos espera?

Guillermo Arosemena propone que cada uno de los ecuatorianos debería preguntarse si quiere que el país sea diferente sin necesariamente recurrir a su pasado.