La necesidad de un cambio constitucional

23/01/2017

Por: Pedro Romero Alemán

Vivimos todavía en un país con un crecimiento económico limitado, en promedio alrededor de 4% anual de PIB real tanto antes como después de la 'revolución ciudadana'. Pero si ha habido el milagro del jaguar ecuatoriano para unos cuantos. Eso es precisamente lo que se necesita cuando se trata de formar una nueva oligarquía, un nuevo grupo de poder. 

Imaginemos la siguiente situación. La estrategia política de un movimiento que ha funcionado así: primero, alcanzar el poder; segundo,  romper con el régimen anterior que significaba mantener las prebendas a los grupos tradicionales; tercero, crear rentas para su propio grupo y para co-optar otros siempre que sea necesario; y cuarto, poner al estado o a la maquinaria estatal al servicio de su propaganda política para así afianzarse en el poder y hacer del estado su partido como sucedió con el PRI en México por un poco más de setenta años.

El boom petrolero del periodo 2003-2014 cae como anillo al dedo al generar las rentas extraordinarias necesarias para reducir la resistencia o el bloqueo de grupos de interés previos. Esto ha funcionado así: con mayores rentas se podían lograr dos objetivos: premiar a los leales y crear un núcleo de partidarios con mejores sueldos y seguridad laboral; y a su vez otorgar nuevos subsidios a otros grupos mientras hayan recursos financieros. El primer grupo son burócratas, secretarios de gobierno y otros muy cercanos al líder. El segundo grupo incluye contratistas privados, u otros como por ejemplo, transportistas; y hasta aquellos beneficiados indirectamente del boom. Efectivamente, en la crisis económica se redujeron las obras públicas y los subsidios a transportistas de parte del gobierno, porque no se puede sacrificar al núcleo duro.

Este nuevo grupo de personas con mayores sueldos y acceso al poder verá como amenaza a otros contendientes del poder, más aún en un contexto donde el ajuste fiscal se recomienda necesario y la alternativa de ingresos en el sector privado se estima inferior. De allí que apelar a este grupo para pedir sus votos sólo tendrá éxito en la medida en que se prometa mantener los mismos privilegios y que tal promesa sea creíble. Por eso es que para este grupo de personas será más fácil otorgar su voto al candidato oficial, por la credibilidad en la dependencia mutua entre el líder y sus bases. De está manera, surge un nuevo grupo con su élite y sus seguidores leales facilitado por dos factores: primero, por el auge petrolero que en países donde tales recursos están nacionalizados hace más fácil su control discrecional; y segundo por el deterioro de la élite anterior que ante la comodidad se despreocupó del riesgo de perder el poder porque ya no implicaba necesariamente perder las rentas económicas obtenidas. Así tenemos que se cumple la "ley de hierro de la oligarquía", la estructura del poder es la misma sólo cambia quien la administra. 

Entonces, si no se ha cambiado ni el crecimiento del país; un milagro económico de hecho implica tasas de crecimiento anual en términos reales cercanas al 10% como lo señala el caso de China; ni tampoco la estructura del poder, cabe preguntar: ¿dónde está la revolución?. Para salir de está trampa institucional donde la última constitución ha sido personalizada, y se la acata estratégicamente, es imperativo establecer un mejor cambio institucional. La evidencia económica señala que eso es posible cuando se entiende que las constituciones son límites al poder mas no una lista enorme de derechos/prebendas que resultan en mayor poder al gobernante de turno. Nuestros derechos existen antes del estado o cualquier acuerdo social. Como también señalan investigadores de las universidades de Toulouse y Harvard, después de un régimen predatorio que ha generado recesión económica el mejor cambio es aquel que se divorcia por completo de las políticas del anterior, y esa es la mejor estrategia política para la oposición.  

*Este artículo fue publicado originalmente en ECON, el 18 de Enero del 2017. Para mayor información consulte http://econ101.usfq.edu.ec/2016/12/la-necesidad-de-un-cambio.html

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