La crisis financiera Ecuador 1999

24/03/2017
Francisco Zalles

Asignarle a Lasso responsabilidad por la Crisis Financiera es ser falto a la verdad y los hechos.  El advenimiento del fenómeno de las noticias falsas (fake news) y la facilidad de diseminación de estas falsedades hace necesaria la aplicación de criterio en la obtención de información y datos.  La historia requiere de análisis de múltiples factores que influyen en ella, y se contrasta con la propaganda oficial que usualmente se distribuye libremente a través de los diarios y lo medios del gobierno o asilados con el poder.  El Gobierno, acusando a los “monstruos” de la Crisis Bancaria: aquellos los banqueros corruptos que nos sumieron en la miseria, utiliza los mismos activos incautados a los supuestos “corruptos” para diseminar su versión de la historia.  Con la moral por delante se han hecho de todos los bienes e instituciones del país, y cuando quieren justificar su abuso e ineficiencia se esconden detrás de la defensa en contra de la “época dorada de la corrupción” y su desenlace: la Crisis Financiera.  Sin embargo con el pasar de los años siempre sale a relucir la verdad.  La realidad de la Crisis Bancaria de 1999 es otra y la acusación contra Lasso es completamente falsa.

Sobre la responsabilidad basta recordar que Lasso formaba parte del Ejecutivo como Ministro coordinador.  Sus décadas de empresario probo lo llevaron a ser consultado por el Presidente y aceptó el reto en un momento crítico en la historia del Ecuador.  En Diciembre de 1998 el sistema financiero ecuatoriano acababa de implantar los sistemas de control requeridos por el Acuerdo de Basilea luego de sobrevivir varios embates como el caos reinante desde la ruptura de la democracia en 1995, el Fenómeno del Niño de 1998, La Mancha Blanca de 1999, la caída del Banco Continental y de La Previsora, entre otros.  La crisis fue enteramente desencadenada por el Banco Central (que por primera vez gozaba de independencia y no obedecía a ningún partido ni institución) y por el Legislativo mediante la creación de un impuesto a la circulación de los capitales.  Pretender que Lasso tuvo algo que ver en la Crisis Financiera es incierto, punto.

Es cierto que los bancos de empresarios estaban afectados por una competencia desleal del BCE y también del propio sector financiero que participaba de la corrupción.  Dentro de estos se destaca el Banco del Progreso, quien se aventajaba de un contrato privilegiado con el Estado que le otorgaba rentabilidad garantizada a un contrato con EMELEC.  El principal accionario del banco venía ordeñando este privilegio desde hace mucho y esto habría incrementado estrepitosamente en el interinazgo de Fabian Alarcon sin ningún control. Esta era la verdadera manzana podrida en el sector financiero, no Filanbanco cuyas empresas – aunque relacionadas – deben haber sido rentables como para que ahora el Estado siga sin venderlas pero si usándolas.

No debe olvidarse tampoco que en el corto lapso que duró Mahuad en funciones, se logró la paz con el Perú abriendo así nuestras fronteras al comercio con el vecino natural del sur.  Adicionalmente se destaca la creación de la Agencia de Garantía de Depósitos mediante la cual se podrían democratizar las perdidas de aquellos que se habían beneficiado de las estratosféricas tasas de interés que pagaba el Banco del Progreso.  Los Bancos adicionalmente se estaban conformando a las Leyes de Basilea y se había instalado una Central de Riesgos que permitía consultar los balances de endeudamiento vinculado del sistema financiero.  Las reglas de Basilea estaban aplicadas en exceso en Ecuador y se esperaban cambios diariamente en las directrices de las Autoridades cuando entre gallos y medianoche el BCE y el Congreso Nacional desataron la Crisis Financiera de 1999.

En este contexto de incertidumbre, entre el 28 de diciembre de 1998 y el 5 de enero del 1999 pasaron tres cosas:

  1. El Banco Central duplicó el encaje bancario en moneda extranjera (léase dólares) que en aquel entonces representaba mas del 50% de los depósitos de la banca nacional.  Este tiene un efecto masivo a nivel de multiplicador.
  2. El 1ro de enero entró en vigencia el ICC con lo cual el público reaccionó preferiblemente a preferir billetes físicos que depósitos en bancos (cuyo acto ahora costaba un 1% cada vez).  La monetización inmediata del 100% de los pasivos del sistema financiero es imposibles de manejar, aun para un Banco Central….
  3. El 5 de enero el BCE subió el encaje bancario para depósitos en Sucres del 12% al 16%.  Contrayendo aun más la masa monetaria mientras los bancos sangraban dinero en las cajas.

Lasso no solo no tuvo nada que ver con la Crisis Financiera sino que fue uno de las víctimas de la misma.  Contraviene la lógica pensar en que como empresario y banquero se haría harakiri de esa manera.  Lasso sufrió el costo de la corrupción con consecuencias nefastas sobre su patrimonio y negocio principal: el servicio financiero confiable y seguro – algo indispensable en cualquier economía.  Su empresarialidad la demostró al navegar aguas tan inciertas como los fueron los años del “interinazgo”, el fenómeno del Niño, y la quiebra de Bancos como el Continental y La Previsora.  Esta era la situación que heredaba Mahuad amén de reinstalar la democracia luego del espantoso (y hasta ahora sin auditoría) interinazgo de Fabian Alarcón.  El Banco Central del Ecuador durante Alarcón mantuvo las tasas de interés artificialmente bajas para contentar al pueblo, y a Mahuad le tocó el final de fiesta monetaria y el caos de la quiebra del orden constitucional en 1995.

El Gobierno actual usa la Crisis Financiera como justificativo moral pero esconde que el único banco que pulverizó los ahorros de los ecuatorianos fue el Banco Central.  Hipócritamente el mismo Gobierno hace todo lo posible por manejar el sistema financiero con recursos del estado, contraviniendo la lógica de la Dolarizacion y su búsqueda de eficiencia.  Ahora, el Socialismo del Siglo XXI pretende utilizar la Crisis Financiera ( de la cual nace la Dolarización) como excusa por no haber logrado nada en mas de 10 años en el poder y con abundancia de recursos.  A pesar de haber este disfrutado de una época anómala de ingresos petroleros jamás antes experimentada por el Ecuador, la Dolarización paró en seco los afanes del Socialismo del Siglo XXI – cuyo modelo económico depende del clientelismo y un líder autoritario.  Gracias a las Dolarización el Ecuador se ha salvado de convertirse en Venezuela, cuyo sufrimiento debería ser juzgado como un crimen contra la humanidad.

Así como el desconocimiento de una ley no exime del crimen, el desconocimiento de la leyes económicas deberían ser castigados no solo en las urnas, sino por lesa humanidad y en tribunales internacionales como la Haya.  Sin embargo, la vertiente del Socialismo del Siglo XXI ecuatoriana no contaba con la astucia de la Dolarización, que, a merced de su estabilidad monetaria, permite que el gasto público histórico sea auditable al 100%.  Exigir que se transparente el gasto público, es después de todo, la premisa detrás de los gabinetes itinerantes y las sabatinas.  Curioso que hasta ahora esa misma transparencia no se haya asomado en cuanto a las evidencias internacionales del Caso Odebrecht.  La historia nuevamente corregirá estas anomalías y la verdad saldrá a relucir.

Juzgue Ud. quien es el culpable de la Crisis Financiera de 1999?  Un empresario exitoso que prestaba servicio a la patria o el exceso de confianza en el manejo de la moneda nacional a unos pocos?  El continuismo bajo el Socialismo del Siglo XXI pretende escribir la historia nacional a punta de propaganda, pero el tiempo pasa inexorablemente a pesar de ellos.  Con la Dolarización lograremos recobrar la dignidad cobrando a los verdaderos ladrones y fabricantes de miseria:  los gobiernos.  El peor de los gobiernos:  uno autoritario cuyas premisas se basan en cerrar fronteras y subir impuestos.  El peor de los gobiernos:  una tiranía de muy pocos asfixiando a los muchos.  Por eso, la historia juzgará a los tiranos más severamente que cualquier propaganda que puedan distribuir en pos de mantenerse en el poder.

 

*Este artículo fue originalmente publicado en Un Americano. Para más información, consulte el enlace aquí

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