El mercado y los egoístas

31/10/2017
Carlos Cobo Marengo

El economista escocés Adam Smith en su libro la riqueza de las naciones menciona que: “No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero lo que nos procura nuestra cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio.”1 Por expresiones como estas muchas personas lo consideran un egoísta y capitalista salvaje, a pesar de haber sido profesor de moral preocupado por las reglas éticas que limitan y han formado siempre la conducta humana.

Es decir que podemos contar con bienes y servicios cada día gracias al interés propio de las personas por maximizar sus beneficios y obtener ganancias y aunque estas palabras pueden sonar egoístas, es nuestra de realidad todos los días, ya que buscamos lograr nuestros propósitos, haciendo nuestros actos y trabajo por un beneficio propio. Los consumidores buscan los precios más bajos para comprar, mientras los productores los precios más altos para vender, de tal manera que ambos buscan la mayor utilidad posible, que lejos de ser un problema causante de la desigualdad o explotación que tanto se le atribuye, ha sido una ventaja para el desarrollo económico de países y principalmente para los más pobres.

Son los estatistas los que han promovido la falacia de que los mercados son egoístas y de suma cero, donde quien se lleva el dinero gana y el resto pierde, a tal punto que entienden la solidaridad como una confiscación y redistribución de los frutos del trabajo de las personas por parte del gobierno y los políticos, considerando a las personas como seres incapaces de salir adelante por sus propios medios y que el poder político es el responsable de la superación personal de nosotros los ciudadanos2.

Es un error pensar que el interés propio de la gente es sinónimo de egoísmo y que las personas simplemente no piensan en los demás, es necesario aclarar que muchas personas utilizan estos intereses para ayudar a otros, organizaciones de caridad y beneficencia se dedican a buscar en los mercado los precios más bajos para ayudar al mayor número de personas con sus necesidades, incluso muchos multimillonarios como Mark Zuckerberg, Bill Gates o Warren Buffett utilizan los mercados para aumentar su riqueza y de esta forma ayudar a otros donando parte de sus fortunas.

Los mercados nos obligan a pensar en los demás, ya que si queremos prosperar y cumplir nuestros objetivos, primero debemos ofrecer a las personas productos y servicios que cumplan con sus expectativas y necesidades, al mismo tiempo en que fomenta la creatividad de cada individuo y su potencial para salir adelante, los mercados nos permiten colaborar pacíficamente entre extraños por el beneficio mutuo para generar mejores condiciones de vida, esto sin importar nuestra religión, sexo, edad, ideología o el idioma que hablemos.

Lo realmente egoísta viene de parte de los estatistas que creen que se puede coartar la libertad de las personas y obligarlos para actuar en contra de su naturaleza, esperando que trabajen sin darles incentivos que los motiven a esforzarse para salir adelante, o pensando que los mercados simplemente son malos y obligar a los ciudadanos de una nación a consumir únicamente productos locales con pocas empresas nacionales compitiendo, en algunos casos, sus productos resultan más caros y de menor calidad, y al no tener competencia producirán poco, a precios más altos, donde sí se verán beneficiados unos pocos y no los consumidores, a quienes no se les da la oportunidad de elegir otras opciones, es por esto que un socialista se pone del lado de los poderosos y del control de estos sobre la vida de los demás, extrayendo los beneficios de la mayoría, causando una creciente desigualdad y culpando a los mercados de todos los males que ellos mismos generan, a diferencia de quienes estamos del lado del mercado, apoyando la libertad del hombre común.

Quienes defendemos todos los días el libre mercado debemos tener presente que no existen problemas éticos sin un aspecto económico, nuestras decisiones éticas diarias están en las principales decisiones económicas, y casi todas nuestras decisiones económicas diarias, tienen a su vez un aspecto ético3, es por esto que se ha vuelto tan importante defender el libre mercado no solo por razones técnicas como el aumento de la productividad y de los empleos generados, sino también demostrar que los ataques socialistas por motivos éticos son totalmente falsos y carecen de fundamento necesario.

Es justamente el sistema del libre mercado (Capitalismo) lo que ha contribuido a sacar de la miseria a millones de personas, incrementando su libertad más que nunca, permitiéndonos vivir el día de hoy en la época más pacífica de nuestra historia, gracias a la colaboración y la solidaridad espontánea, el respeto, la honestidad hacia los demás y la preocupación por un trabajo bien hecho.

 

Bibliografía

3 Hazlitt, H. (1999). Rules For Living: The Ethics of social Cooperation. Foundation For Economic Education.

2 Mario Vargas Llosa, Vernon Smith, Jonh Mackey. (2013). La Moralidad del Capitalismo. Santiago, Chile : Fundación Para el Progreso.

1 Smith, A. (1994). La riqueza de las naciones. Madrid, España : Alianza Editorial.

 

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