Consecuencias del salario mínimo

12/03/2018
Carlos Cobo Marengo

Una de las falacias más grandes de la economía, es el mito mal contado, de que las leyes del salario mínimo se crean para proteger y ayudar a los trabajadores del daño que pueden causar los bajos salarios del mercado, vendiendo la necesidad de implementar esta medida como un tema social. Sin embargo, mientras más se intente proteger a las personas por medio del gobierno, mayor será el perjuicio causado.  

La gente tiene la equivocada creencia generalizada, que si no fuese por los salarios mínimos y la legislación laboral, las personas y trabajadores estarían peor de lo que se encuentran hoy en día, pero la realidad, es que esto depende del éxito y la productividad de las empresas, no puede haber un salario unificado para los trabajadores, porque la productividad de cada negocio y empresa es diferente, es el desempeño de cada una de estos lo que da lugar a los salarios.

En nuestro país, se han dictado un sinnúmero de leyes con el fin de proteger a los trabajadores de las malas prácticas de explotación a las que supuestamente están sometidos por culpa de los empresarios, haciendo del mercado de trabajo uno de los más regulados.

Cuando se decide fijar un salario mínimo para poder trabajar, volviendo ilegal cualquier valor menor a este, aumentando las trabas y costos de contratación (costo de despido, aporte patronal, vacaciones, etc.), todos los trabajadores que no generen un valor añadido igual o mayor a la cantidad fijada, simplemente no podrán trabajar ni volver a encontrar un empleo, esto significa que se está privando a las personas de su derecho a ganar lo que su capacidad les permitiría, afectando principalmente a los más pobres y trabajadores informales.

La explicación para sostener este argumento, es que los empresarios esperan obtener una renta mínima para compensar cualquier contratación, y a medida que aumente su costo, preferirán no contratar y mantener su capital.

Es posible incluso, que algunos sectores se encuentren recibiendo menos de lo que el mercado les pagaría, todo esto porque un grupo de burócratas determinó que el salario mínimo es la cantidad justa que todos debemos recibir, sin importar el trabajo que realizamos.

Cada año esta historia se repite, se dice que el salario mínimo no alcanza, y como forma de ganar simpatizantes se defiende un aumento del mismo, los políticos afirman que los salarios pueden elevarse fácilmente, dan por hecho que los beneficios de las empresas eran demasiado altos, y que luego de pagar los salarios podrán tener ganancias razonables, pero los verdaderos resultados de sus políticas afectan a los ciudadanos comunes y principalmente los más pobres.

Si la ley obliga a pagar mayores sueldos en una industria, el resultado será elevar el precio de sus productos para hacer frente a estos costos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no es posible aumentar los precios de los bienes y servicios, los consumidores buscarán otros productos que lo sustituyan o compraran en menor cantidad, y como consecuencia, aunque algunos obreros puedan beneficiarse de un aumento del salario, otros en cambio, perderán sus empleos, ya que empresas con bajo margen de rentabilidad, es decir, empresas con bajos beneficios desaparecen del mercado, esto desalienta la producción, y sustituye el trabajo por desempleo.

Al menos 3 de cada 4 empleos en el Ecuador, lo generan las pequeñas y medianas empresas, por lo tanto, no estamos castigando a las grandes empresas cuando regulamos el empleo y los beneficios para el trabajador. Estamos volviendo más costoso y menos competitivo a los pequeños y medianos emprendimientos, a diferencia de las grandes compañías que si pueden pagar estos costos excesivos con menor afectación. De esta forma, lo que se logra en un marco supuestamente social es favorecer a las grandes empresas frente a las pequeñas, que tienen mucho más difícil crecer y volverse productivas.

Es por esto que los aumentos no solucionan los problemas, es importante tomar en cuenta que el salario mínimo no es un indicador relevante para medir el nivel de vida de los trabajadores. A medida que este se incrementa, lo hará únicamente el salario nominal de quienes ya se encontraban trabajando, el cual no es importante, debemos tomar en cuenta el salario real, es decir, cuanto pueden comprar esos dólares cada año en bienes y servicios, más dólares, no significa aumento del nivel de vida, lo realmente importante es que mientras más personas se encuentren empleadas más riqueza se creará.

Los verdaderos enemigos al salario de los trabajadores son, la inflación, los altos impuestos y el aumento constante de las reglamentaciones a empresas que no permiten trabajar eficientemente, si queremos aumentar realmente el poder adquisitivo, debemos incentivar la inversión en maquinaria, tecnología y capacitación, que posteriormente fomentará una mayor productividad que dotará al país de una mejor infraestructura, e incentivar la inversión extranjera, mejorando cada vez más la oferta de mejores puestos de trabajo. A medida que existan más proyectos empresariales, mayor será la demanda por recurso humano.

Cuanto más pueda producir un individuo, más incrementaremos la riqueza de la comunidad, más valiosos se volverán sus servicios, tanto para los empresarios, quienes se preocuparan de pagarle mejor, como para los consumidores que recibirán productos de mejor calidad.

Estos elementos son los que permiten el aumento sostenible de salarios y el empleo, es bueno y deseable para la sociedad, que estos sean los más altos posibles, el problema, es que estos no aumentan por decreto, son aquellos Estados donde no se entorpece la gestión de los empresarios y se da mayores espacios para la flexibilización laboral, los que logran los mejores niveles de productividad y libertad, beneficiando a los trabajadores.

El método aparentemente sencillo de incrementarlo mediante disposiciones públicas es equivocado y el peor camino, no se puede distribuir más riqueza que la creada, no es posible por lo tanto, pagar al conjunto de mano de obra, más de lo que realmente se produce.

Estas leyes violentan incluso nuestra libertad de asociación, que se refiere a nuestra libertad de establecer contratos a conveniencia mientras no exista agresión o estafa por una de las partes, por lo que, se nos prohíbe planear una relación productiva con otros.

Debemos decirle ¡NO! al salario mínimo, toda intervención estatal crea más problemas de lo que se intenta solucionar, las personas deben tener claro que el salario es un costo para el empresario, que debe ser fijado por medio de la oferta y la demanda del mercado, y al mismo tiempo, el gobierno debe reducir los costos para crear empresas, eliminar impuestos y aranceles, abaratando de este modo materia prima y bienes de capital, reduciendo costos de producción, de esta manera, las empresas podrán volverse más competitivas dentro del mercado nacional e internacional, aumentando salarios y reduciendo los precios de venta de sus productos, incrementando la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.  

Bibliografía

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Henry Hazlitt. (1946). Economia en una lección . Harper .

Pazos, L. (01 de Diciembre de 2017). Guillermo Barba . Obtenido de guillermobarba.com: http://www.guillermobarba.com/salario-minimo-empobrece/

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Sabino, C. (1999). El Fracaso del Intervencionismo, Apertura y libre mercado en America Latina. Caracas, Venezuela, Venezue: Panapo.

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