¿Quién es el padre o madre de la dolarización? ¡Que importa!

16/01/2019
   Franklin López Buenaño

A estas alturas de la historia nada importa saber quién fue el “papá” de la dolarización.  Lo que realmente importa es hacer lo que faltaba, porque lo que no se hizo es tan y hasta quizás más importante que la adopción del dólar como nuestra moneda.

Eliminación del Banco Central

Se debía haber cerrado el Banco Central, así no hubiera habido “manejos” de las tasas de interés, o temores a una moneda electrónica sin respaldo o los siniestros CETES que permitieron al gobierno utilizar los depósitos de la banca para financiar el gasto público.

La integración financiera

Cómo en dolarización el gobierno no dispone de instrumento para contrarrestar o atenuar los ciclos económicos, una banca nacional e internacional sólida puede hacerlo.  Una recesión se aminora porque la banca trae liquidez (dólares) del exterior; al contrario, una expansión inflacionaria se reduce porque los bancos llevan el exceso de liquidez al exterior.

Panamá es el mejor ejemplo que existe para comprobar este fenómeno.  Existen más de 80 bancos.  El PIB per cápita[1] de Panamá en el 2000 fue de USD 8 739 (PPP), el del Ecuador ese mismo año fue de 5 924.  En el 2017, el PIB per cápita de Panamá fue de 25 405, un aumento de 191 por ciento; ese mismo año el del Ecuador era 11 507, un aumento  de 94 por ciento.  Panamá creció dos veces más que el Ecuador.  Es más, en el 2018 ($25 712) se calcula que Panamá alcance a Chile como la economía más próspera de América Latina.

Claro está hay otros factores –además de la dolarización– que inciden en el desempeño de la economía de Panamá (por ejemplo, ser parte del CAFTA, el tratado de libre comercio de América Central con Estados Unidos), pero en los últimos diez años el gobierno del Ecuador tuvo los mayores ingresos en su historia y bien hubiera podido aprovecharlos y crecer a ritmos más altos que Panamá, ¡lastimosamente se desperdició una gran oportunidad!

Aunque tarde, bien podría el Ecuador establecer un régimen bancario como el de Panamá[2].  Claro que para esto se necesita divulgar, debatir y “socializar” las leyes panameñas adaptadas al Ecuador.

La flexibilización laboral

El Ecuador tiene un régimen laboral entre los regímenes más rígidos de América Latina.  No se permite el trabajo por horas, tampoco los contratos a plazo fijo, ni la tercerización. Existen más de catorce sueldos en el año. El período de prueba para que un empleador contrate a un trabajador se vuelva permanente es de tres meses. Después de los cuales tiene una indemnización por despido igual al tiempo de empleo, es decir si alguien trabajó por diez años tiene derecho a una indemnización igual a diez años de sueldo. 

Los trabajadores tienen derecho al 15 por ciento de las utilidades de la empresa que se reparten por carga familiar.  Sucede que un contador soltero sin hijos puede recibir mucho menos de un estibador con dos “esposas” y diez hijos.

No existe un sueldo único, lo que existen son sueldos que dependen del tipo de ocupación de un empleado u obrero.  Y estos deberían depender del rendimiento del empleado.  La falencia del sueldo mínimo explica por qué no tiene relación con la productividad de los trabajadores y por qué es una determinación política.

¿Cuál es la relación de los sueldos y salarios con el régimen de dolarización?  Pues en un mercado libre estos son las variables que se ajustan durante los ciclos económicos en ausencia de integración financiera.  En una expansión unos sueldos numéricos aumentan más rápido que el índice de precios por lo cual el valor real de los salarios crece. Durante una contracción unos sueldos nominales caen y si los precios son rígidos hacia abajo, los sueldos reales también bajan. 

La integración financiera libera los salarios de esta dependencia de los ciclos económicos.  Porque durante una expansión la cantidad de moneda se contrae y tanto salarios como precios tienen a mantenerse constantes, mientras que en una contracción la banca trae dólares, la masa monetaria se expande lo cual evita la caída de los precios y de los salarios.  Claro está que estamos hablando en plural, algunos precios, algunos sueldos, algunos salarios, no todos y peor uno solo porque como dijimos anteriormente no existe un sueldo único o un salario o un precio único.  Los economistas tratan de evitar el problema de la pluralidad calculando un índice de precios o un índice de sueldos, pero hay que tener muy claro que son “promedios”, una construcción artificial no una realidad económica.

Conclusión

Es evidente que falta mucho por hacer, pero lo que más falta hace es un cambio profundo de la ideología de una mayoría de ecuatorianos. ¡Cuántos comentaristas se confiesan ser de izquierda o de derecha sin que tengan la menor idea de cómo funciona una economía libre!  ¡Y no digamos de los políticos!  Gracias al Instituto de Economía Política y a los comentaristas de prensa y televisión (son demasiados para nombrarlos a todos) que día a día luchan para que exista más libertad.  Porque el secreto del éxito no está en la dolarización, ni en la integración financiera, ni en la flexibilidad laboral, sino en un país verdaderamente libre.

 


[1] Fuente https://knoema.es/atlas/ calculados utilizando el Poder Adquisitivo (Purchasing Power Parity o PPP)

[2] Ver el trabajo sobre el tema de Gabriela Calderón de Burgos publicado por el IEEP.

 

Autor

Franklin López Buenaño es, sin duda alguna, uno de los intelectuales liberales más prominentes del Ecuador y América Latina.

En sus escritos se nota su erudición, producto de su acervo educativo, pues además de tener un PhD y Master en Economía, también tiene un Master en Ingeniería Química.

Por su protagonismo y por su libro Por qué y cómo dolarizar se puede afirmar que si no hubiera sido por su contribución intelectual al debate no se hubiera implementado la dolarización.  Autor de varios libros siendo su último: Encumbramiento del despotismo. Además:Desahucio de un Proyecto Político: El porqué del fracaso del Socialismo Siglo XXI; en el cual pronostica la crisis a la que tendrá que enfrentar el gobierno de la Revolución Ciudadana por sus excesos, tanto económicos como políticos.  Ha publicado varios libros de textos de economía utilizados en universidades fuera y dentro del Ecuador.

Sus más de treinta años de actividad académica –desde el IDE, la ESPOL y la USFQ hasta la universidad de Innsbruck, Austria, pasando por Tulane y la Universidad de Nueva Orleans– le han permitido perfeccionar su capacidad de análisis y de reflexión sobre las consecuencias de políticas estatales. 

Su capacidad de escribir en prosa técnica, como en la autoría de libros en ecología y economía ambiental y múltiples artículos en revistas especializadas o en prosa simple y amena es excelente, como se demuestra en sus columnas de prensa en El Comercio, El Universo, El Telégrafo y en cuarenta periódicos de América y España.

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