¿Qué futuro nos espera?

19/02/2018
Guillermo Arosemena

Cada uno de los ecuatorianos debemos preguntarnos si queremos que el país sea diferente. Parecemos impedidos de enterrar nuestro pasado, desde que nacimos como república. No repitamos la historia. Es larga la lista de lo que debe erradicarse. Ejemplos: a partir de Juan José Flores en adelante, los gobiernos han vivido por encima de los ingresos; el déficit presupuestario ha sido la norma. Con él también comenzó el no saber cómo priorizar inversiones y gastos públicos. Hemos tenido rezago en modernización de leyes y estas han sido burocráticas y complicadas. Cuando hace veinte años países vanguardistas usaron la electrónica y computación para crear los “e-government”, en Ecuador los gobernantes hablaron de terminar con la tramitología. En 2015 se decidió simplificarla, se creó una comisión para mejorar los procesos y acabar con los trámites inútiles. ¿Se ha simplificado la vida de las empresas y logrado el objetivo o hay mayor control electrónico?

Desde 1830 se inició la pugna entre abrir la economía o mantenerla cerrada. En las primeras décadas, la iniciativa de la apertura fue guayaquileña y la de establecer aranceles, serrana. En la segunda mitad del siglo XX, con el crecimiento de la economía quiteña y demás ciudades andinas, comenzaron a exportar cantidades importantes y a recibir inversión extranjera; hoy ellas se identifican con la apertura del país.

Quienes ahora se oponen son los socialistas y creyentes del Estado benefactor y glotón. Ellos, además de intelectuales, columnistas y académicos afirman que en el país ha existido un capitalismo salvaje; la realidad es que no salimos del sistema mercantilista, donde se benefician quienes están vinculados con la administración de turno. La muestra más elocuente es lo sucedido entre 2007 y 2017. Este sistema aberrante crea nuevos ricos y élites a expensas del resto de los ecuatorianos. También hubo en administraciones anteriores a 2007. Peculados y robos hay desde antes de 1830.

Para evitar más populistas que tanto daño hacen al país, es imperativo que los partidos políticos demuestren ser capaces de hacer a Ecuador, un país próspero.

*Este artículo fue originalmente publicado en Expreso

Últimas Opinones
Ecuador en posición #142 dentro de Indice de Calidad Institucional

El Ecuador está, entre 191 países que analiza el Indice de Calidad Institucional 2019, en una baja posición (#142) y con mala calificación (0.2949 sobre 1) en lo que a calidad de sus instituciones económicas y políticas se refiere. El estudio es elaborado por el economista Martin Krause, bajo los auspicios de RELIAL.

¿Socialismo en Estados Unidos?

Carlos Alberto Montaner

¿En qué se diferencian “derechas e izquierdas” dentro de las “democracias liberales”, en Estados Unidos y Europa? Sencillo: en el monto y destino de los impuestos. Pero ni siquiera hay grandes diferencias.

Cortar la electricidad no crea el paraíso

Jeremy A. Tucker editor de AIER comenta sobre los llamados “Peregrinos Políticos” (Political Pilgrims) suerte de "fanáticos ideológicos visitando países pobres arruinados por dictadores y declarando a los lugares ser utopías". Muchos de ellos se dejan ver hoy desde la arruinada Venezuela a través de sus "reportajes" multimedias curiosos sobre este fallido socialismo doméstico.

¿Quiénes leen? ¿Para qué leen?

José Javier Villamarín

¿Es la lectura un acto político? A decir de José Javier Villamarín en su artículo que anticipa una jornada electoral quizás poco ilustrada, sí lo es. Y citando a Aristóteles nos los reafirma: "Retomar los pasos de Aristóteles nos sale sobrando y mucho menos luego de una década de triste figura. La sustancia del pensamiento aristotélico se sitúa en su gran hallazgo como filósofo: ´el hombre, por su naturaleza, es animal político`, un animal cívico..."